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FOTO: ELIZABETH GARCI
ARQ. RICARDO PEREZ HOLDER
El espacio de cocina tiene una gran relevancia: es el corazón
del hogar. Así funciona y así funcionará.
Sin embargo, ciertas tendencias no se adaptan al estilo de
vida mexicano. Las familias que habitan los altos niveles
residenciales cuentan con personal de servicio, algo poco
frecuente en Europa, por ejemplo. Este hecho tiene una gran
influencia en el uso del espacio de cocina. El uso de las
habitaciones en México es diferente al de otros países.
El minimalismo, aplicado en términos reales, realmente
es escaso. Aunque puede haber una tendencia minimalista en
espacios definidos y únicos, esta es apenas popular
entre la gente joven que habita en espacios reducidos. Esto
es natural, ya que esta tendencia requiere que se cumplan
ciertas condiciones esenciales: líneas puras y sencillas.
En México, lo habitual es que las familias separen
las áreas sociales de las áreas destinadas al
servicio. La cocina todavía no se integra al área
social y aún se considera una habitación de
servicio.
En el sector cocinista mexicano y su desarrollo de tendencias
es imposible evitar la influencia de los estilos europeos
o americanos. Desde el punto de vista de la manufactura, es
difícil pensar en una clara influencia nacional en
el producto, ya que se emplean materiales, herrajes y equipo
electrodoméstico provenientes del extranjero. No es
posible todavía definir una influencia o tendencia
arquitectónica o de diseño industrial netamente
mexicanos, aunque sí es posible encontrar algunos elementos
incorporados que son característicos de nuestro país:
el color, las cerámicas, los mármoles e incluso
maderas o laminados plásticos. Desafortunadamente,
no existe todavía un estilo mexicano bien definido.
Nuestra tarea diaria es encontrar un equilibrio entre lo funcional
y lo estético en las cocinas. La cocina debe representar
belleza por sí misma, pero no debe desasociarse de
su función inherente. La cocina es como un mueble de
la casa que se usa las veinticuatro horas y los trescientos
sesenta y cinco días del año. Se preparan alimentos
hasta tres veces en cada uno de esos días; sus cajones
y armarios se abren y cierran constantemente; se utilizan
allí elementos de refrigeración, de limpieza
y de cocción que producen olores, humos, grasas y humedad.
Es imprescindible que el producto cuente con durabilidad y
fortaleza, además de incluir todos los elementos indicados
para cada función y operación de la cocina.
Si algún elemento no está bien distribuido o
si no está colocado correctamente, el resultado será
un problema de operación, de incomodidad o de falta
de ergonomía, entre otros. El producto puede ser muy
bello pero, si no es funcional, fracasa a corto, mediano o
largo plazo. La premisa más importante del diseñador
de cocinas es que la funcionalidad tiene prioridad por sobre
cualquier otra cosa.
El diseño arquitectónico se desarrolla a partir
de un concepto global de habitación y a partir del
análisis de una familia, un terreno y una capacidad
económica. En función de ese concepto, procura
que todos los elementos conserven un mismo estilo y que haya
concordancia. El objetivo de funcionalidad en la cocina obliga
a realizar una buena distribución de los elementos
básicos: el área de lavado, su adecuada relación
con el área de cocción y horneo, y la relación
de estas con el área de refrigeración. Esto
debe definir, en términos muy generales, un triángulo
de operaciones: cocción-lavado-refrigeración.
Tener en mente este esquema permite obtener resultados funcionales.
La tarea del arquitecto debe incluir una etapa de diseño
del concepto del espacio, en la cual se ordenan todos los
espacios en un solo conjunto. Si para la estancia se busca
que las impresiones de luz espacio y circulación sean
las más confortables, entonces, como parte de ese conjunto,
la cocina debería ser reconocida como una de las áreas
más importantes: allí se ocupa una gran cantidad
de tiempo y espacio, al llevar a cabo tareas de manipulación
y almacenaje de alimentos.
Hay varios consejos iniciales para los clientes que desean
construir una cocina de alto nivel. Si el proyecto comienza
«desde cero», es decir, si la cocina está
apenas por construirse, lo aconsejable es que se procure proporcionar
a este espacio la mejor iluminación posible, la mejor
ventilación y la mejor vista. Esto implica una buena
orientación para evitar, en todo lo posible, que se
contaminen otras áreas de la casa con los olores de
cocina. También debe ubicarse de tal forma que su acceso
sea fácil y amplio. Si se trata de una cocina de alto
nivel, es muy probable que se requieran muebles grandes y,
por lo tanto, se requerirá de un acceso con las dimensiones
adecuadas. Por otro lado, las cocinas de alto nivel utilizan
una gran variedad de dispositivos de lujo, tales como la cafetera
integral o el horno de vapor, un dispositivo que rehidrata
los alimentos y logra que sus sabores y características
permanezcan intactas al procesarlos.
El diseño industrial es un auxiliar en la estrategia
del diseño óptimo de gabinetes. Un buen concepto
diseñado por el arquitecto generalmente va de la mano
de una buena solución de diseño industrial.
Para ubicar los equipos, en ocasiones el usuario proporciona
los planos de la cocina. Sin embargo, lo mejor es situarse
en el espacio real para analizarlo y visualizar la localización
final de los elementos. Mi personal opinión es que
el área de cocción debe situarse en la pared,
de modo que puedan confinarse los olores y los humos, evitando
as que se dispersen por toda la cocina; desafortunadamente,
esto es lo que sucede con las islas. Se requiere un muro que
tenga facilidad para instalar un ducto hacia el exterior y
permitir una verdadera extracción. Cuanto más
confinada se encuentre esa sección, más fácilmente
se logrará un ambiente limpio.
Por otro lado, el tiempo invertido en los procesos de cocción
es menor que en el resto de las áreas de la cocina.
Otras actividades requieren más tiempo, como el lavado,
y, por lo tanto, probablemente se requiera mayor iluminación
y vista en esa área. Siempre se procura que los hornos
estén cerca del área de cocción.
La tarea de cocinar requiere que las áreas de preparación
estén cerca, de tal forma que cuando se obtenga producto
tanto de las parrillas como de los hornos exista el espacio
apropiado para la colocación de los mismos. Por eso
se procura que los hornos y parrillas estén uno al
lado del otro o muy cercanos. Es habitual construir una pared-mueble
larga e instalar ahí el horno, el refrigerador, el
horno de microondas, las cafeteras y otros elementos más.
Este mueble normalmente mide más de dos metros de altura
y tiene también la función de alacena. Cada
vez se ve con más frecuencia que la arquitectura e
interiorismo de cocinas favorecen este concepto.
En cuanto a cubiertas, por ejemplo, el minimalismo tiende
a dar preferencia a la piedra natural, lo cual es a veces
poco práctico. Las ideas minimalistas no se oponen
a los conceptos funcionalistas, aunque reunir estos dos conceptos
en el diseño a veces es difícil. Hay que saber
elegir las piedras, por ejemplo, para que sean las menos porosas
y no brillantes. Si se incorpora granito, éste debe
ser matizado. En Europa hay una tendencia que da a las piedras
como el granito un acabado martelinado. Aunque en México
todavía no se usa, hay un material muy interesante
en cubiertas: el concreto. En otros países hay soluciones
que lo han popularizado pero el concreto tiene la desventaja
de que requiere estructurarlo, armarlo y colarlo. No es un
producto que se obtenga en la fábrica de cocinas y
se aplique en las dimensiones y formas que se quiera. Este
tipo de cubiertas se hacen únicamente in situ y requieren
de un nivel de especialización muy alto para que su
construcción no dañe muebles y paredes. Aunque
este material incorpora las tarjas en concreto y es un material
altamente durable, requiere de mantenimiento anual.
Yo soy un admirador de las cubiertas de superficie sólida,
ya que la belleza del producto consiste en que se trabaje
un poco como madera y un poco como piedra o plástico.
Su nivel de impermeabilidad es muy alto, las reparaciones
no se notan, las coloraciones son muy agradables y su cualidad
primaria es la no absorción. Como cualquier otro material,
también se raya, se destruye o se quema, por lo que
requiere de un cuidado que, provisto adecuadamente, propiciará
que el material dure muchos años. Las bondades del
material son muchas: los fabricantes proporcionan servicio
de mantenimiento y las cubiertas pueden conservarse con el
mismo aspecto que tenían el día que se instalaron.
Por otro lado, no es muy recomendable darles brillo pues están
más expuestas a ralladuras, no deben ponerse objetos
muy calientes encima porque podría perder su coloración
—para eso se utilizan incrustaciones de acero—,
y la realización de orificios en la cubierta es muy
delicada, pues deben observarse normas muy estrictas de corte
y pulido. Es importante mencionar que los asadores incorporados
a la cubierta alcanzan tal temperatura que la superficie puede
maltratarse.
Al construir una cocina se debería procurar que las
líneas de los equipos fueran igualmente simples y no
tan rebuscadas y complejas como en estufas de tipo industrial.
El equipo de cocción minimalista por excelencia estaría
formado por una parrilla vitro-cerámica de controles
digitales, la superficie de trabajo sería una placa
negra plana, el horno sería el de fachada más
simple, con formas y líneas rectas, y el refrigerador
tendría puertas del mismo acabado y diseño de
los gabinetes de la cocina.
Diversos representantes extranjeros de productos para cocina
han visitado México para dar a conocer sus productos.
Sin embargo, aun cuando alguien conozca una marca maravillosa,
si sus productos no se distribuyen en México, es inútil
incluirla en algún diseño. Se debería
recomendar lo que existe en el país, asegurándose
de haber probando primero el producto. En México hay
una representación de marcas que cuenta con un salón
de exhibición en el que da a conocer el producto y
se ofrecen algunos cursos. De esa manera, los arquitectos
van formándose un criterio sobre cada marca para favorecer
o evitar su inclusión en el diseño de espacios
de cocina.
Las tendencias minimalistas todavía no constituyen
una gran influencia en nuestro país. En México
las tendencias en diseño a veces llegan tarde, y debe
reconocerse que se requiere adaptarlas a una forma de vida
diferente. Cuando queremos diseñar y construir una
cocina puramente minimalista nos encontramos, por un lado,
con la posibilidad de que el espacio o la operación
de la familia sean contradictorias al propio minimalismo.
Por otro lado, debe buscarse que haya una buena dinámica
entre los espacios y una correcta conexión con otras
áreas de la casa, las cuales deben ser de buen tamaño
y contar con los mínimos elementos de decoración
y diseño.
El diseño en nuestro país va reestructurándose
poco a poco, tomando sus propios canales y tendencias, de
acuerdo a las preferencias de la gente. Sea cual sea el estilo
o tendencia adoptado al realizar el diseño de este
espacio, lo importante es «interpretar» lo mejor
posible el deseo del cliente, cubriendo sus necesidades apegándose
lo más posible al concepto de interrelación
óptima de espacio y función.
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