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FOTO: ELIZABETH GARCI
ARQ. MIGUEL ÁNGEL ARAGONÉS
Soy originario del DF, construyo desde hace 23 años,
mi primer proyecto lo realicé a los 18 años.
Mi hermano fue arquitecto y él me dio la oportunidad
de iniciarme en esta profesión. Constantemente lo acompañaba
a sus obras, donde adquirí ese gusto por tratar con
las personas que trabajaban ahí, ampliando así
mis conocimientos, viendo muy de cerca todo el proceso de
construcción. Puedo decir con orgullo que en mi empresa
conozco personalmente a cada uno de mis empleados y esto me
ha permitido apreciar muy bien sus diferentes potenciales.
Mis obras son la antítesis del minimalismo, ya que
como sabemos este estilo trata de reducir todo a la mínima
expresión. Por el contrario, lo que a mí me
interesa es que un espacio sea expresivo y contenga valores
emotivos. Lo más importante para mí es que la
arquitectura sea un flujo de sensaciones, que percibas conforme
recorras el sitio. Lo más importante de la arquitectura
son las secuencias de espacios, cómo recorres esos
espacios y qué te dice cada uno de ellos y que gracias
a lo que trasmiten, y en la forma en que están distribuidos
se pueda lograr eso en ese lugar, un espacio que te diga algo
y que por lo que causó en ti nunca lo olvides. Si para
lograrlo tengo que utilizar muchos elementos, los utilizo,
trato de no copiar un estilo. Acostumbro ver obras de arte,
pinturas, de escuchar música, de ver cosas que me enriquezcan.
Me emociona involucrar arte en mis obras, cuando veo un buen
cuadro de un buen autor, poder filtrarlo o mezclarlo con mi
visión de arquitecto. Imagina un espacio como resultado
de nuestra forma de ver las cosas. Veo mi estilo como un geometrismo
muy barroco.La importancia de la cocina en sus diseños
Para mí la cocina es tan importante como la sala, el
patio central de la casa o como el jardín. Esta área
es el centro de distribución del alimento, además
es el punto cálido de la casa. Se ha convertido también
en una buena oportunidad para deleitar a quien te visita,
muchas veces una reunión termina con una charla en
la cocina. A la gente le gusta cocinar, es un espacio de estar.
Durante un tiempo estuve radicando en España. Allá
me tomé la paciencia y la dedicación de diseñar
tres cocinas de tres casas diferentes y muy a detalle. La
cocina de «Casa de Eucaliptos», por ejemplo, es
una cocina muy simétrica y lo que buscamos es que la
secuencia de líneas donde estaba el acero inoxidable
fuera perfectamente simétrica a un eje de composición
que trazamos en ese espacio y que independientemente de que
estéticamente estuviera resuelto, fuera funcional.
De un lado ubicamos toda el área de cocción,
del otro lado ubicamos el área de refrigeración
y al centro teníamos el área de preparación.
Esta cocina tenía la particularidad de que ocupaba
el centro de la casa, donde ubicamos una terraza muy abierta
y se ubicó ahí para poder abrir un enorme ventanal
y poder salir a la terraza distribuyendo así el alimento
de manera muy fácil y cómoda. Ahí diseñamos
una cocina para guisados y otra para asados, de tal manera
que ambas bordeaban la terraza, que era la parte más
importante de esta residencia.
Creo que la cocina está trascendiendo a formar parte
del área social de la casa. Los diseños residenciales
son cada vez más compactos, sigue existiendo el lujo
pero cada vez más acotado y mejor resuelto, mientras
que en Europa sucede lo contrario, la tendencia es buscar
espacios más amplios. En cuanto a diseños residenciales
en México, se están presentando espacios más
reducidos pero dando más calidad en el contenido. La
manufactura de la casa mexicana ha mejorado mucho, cada vez
presenta un lenguaje más sofisticado, más complejo
y mejor definido. Esto no quiere decir que el resultado siempre
sea bueno, simplemente existe ahora un cambio, ya no se tiene
la misma forma de abordar el espacio.
Nos damos cuenta que, para los dueños de las residencias,
la cocina cada vez ocupa un lugar más importante dentro
de la casa, la servidumbre empieza a desaparecer, claro, nunca
totalmente. Esto se debe en parte a que se ha impuesto como
moda el ser chef y muchas personas estudian alta cocina, esto
aunado a que las formas de vida están cambiando.
La cocina es la única parte de mis diseños donde
interviene el cliente, y me interesa mucho porque cada quien
tiene diferentes costumbres al cocinar. Hay personas a quien
les interesa mucho esta actividad. En la casa «Tita»
a la señora le gustaban mucho las actividades de cocina
y tener todo perfectamente ubicado, las latas por ejemplo,
y cada cosa que ahí se requería. Entonces debíamos
diseñar por segmentos o zonas: el tipo de enlatado,
el tipo de alimento, para esto cuidamos mucho el almacenaje
y la forma de cocinar. También ella era muy detallista
en ciertas cosas, pidió específicamente un área
de lavado de verduras, así que tuvimos que colocar
un fregadero pequeño que no diera oportunidad por su
espacio para lavar trastes. Este fregadero se colocó
cerca del refrigerador, para tener un acceso muy cercano a
estos alimentos. En mi casa por ejemplo, a mi esposa le gusta
mucho cocinar alimentos sin grasa, entonces destinamos un
espacio para un horno a vapor.
Existe la colocación de equipos y muebles muy específicos,
que definen perfectamente al cliente y que permiten que cada
uno de los usuarios potencie de forma muy diferente la forma
de preparar el alimento, así es que de esta forma siempre
doy apertura para que el cliente defina hacia donde quiere
ir.
Yo pienso que en cada trabajo arquitectónico existe
algo interesante que proporciona estética y emotividad
al espacio, eso es la proporción. A veces la escala
ayuda a manipular un poco las proporciones o la sensación
de un espacio, pero siempre contendrá como referencia
la escala humana. Podríamos entrar a una casa muy grande
con puertas y ventanas de gran proporción, igualmente
la cocina y los baños, pero esto a mí me parece
que no tiene sentido. Una cocina muy grande la mayoría
de las veces se vuelve inútil; lejos de ser funcional,
causa problemas. Los baños grandes se vuelven muy incómodos
y fríos. Si una cocina es muy grande, provoca que al
cocinar las cosas no te queden a la mano. Una casa grande
no necesariamente debe tener una cocina muy grande. Para poder
tener una buena zona de almacenaje, sistemas inteligentes,
diferentes hornos, en fin, diferentes aditamentos que deben
estar cercanos, no se requiere una gran área, solamente
ubicarlos en lugares adecuados. Es ahí donde entra
la palabra ergonomía o escala. Yo prefiero siempre
tomar la escala humana como referencia.
Aparentemente podemos hacer una división entre los
conceptos de estética y funcionalidad. Para mí
marcar esa división en mis proyectos es muy difícil,
creo que un espacio que no es bello no funciona. Por ejemplo,
un restaurante, podrá contar con el mejor equipo y
la mejor técnica de cocina, pero si es un espacio mal
logrado, tenderá al fracaso. De igual manera una cocina
podrá tener toda la tecnología posible, pero
si no es una casa que sea emotiva por su belleza, será
para sus habitantes una casa antifuncional.
Regresando al ejemplo de la Casa de Eucaliptos, ésta
tenía una iluminación totalmente abierta hacia
una terraza, la propuse como un espacio ideal, un espacio
totalmente abierto e iluminado. Esto no siempre es posible,
en la casa «Tita» nos vimos en la necesidad de
abrir un ventanal hacia una sala de estar familiar, pero también
tuvimos que abrir un domo y dejar una especie de jardín
interior para lograr una iluminación óptima.
No teníamos forma de manipular la iluminación
natural. En esta casa me interesaba más darle la vista
primaria hacia el desayunador, que es donde se reciben finalmente
los alimentos, que a la propia cocina, porque ocupaban el
mismo espacio y no existía otra posibilidad.
El espacio ideal y mejor iluminado para una cocina sería
un espacio abierto con excelente vista, yo lo orientaría
hacia el sur, aunque algunos dicen que lo correcto es hacia
el norte, cosa que yo no comprendo, ya que el norte es muy
frío en invierno y caliente en verano, sabemos que
la cocción de los alimentos genera calor y el entrar
a una cocina fría no es cómodo. Entre más
abierta pueda ser una cocina en su espacio y más generosa
sea su orientación con la luz, podríamos tener
como resultado la cocina ideal.El ahorro en el consumo de
energía
La tecnología está relacionada con eficiencia
y ahorro energético. Hablando de cocinas específicamente,
el ahorro de energía depende del marco de referencia.
En Europa, por ejemplo, casi todo es eléctrico, la
mayoría de las propuestas de alta tecnología
proceden de allá y su tecnología no es precisamente
compatible con México. Al importar estos equipos, posiblemente
se salen de su contexto y para nuestro país se vuelven
ineficientes, los importamos como un concepto más estético
que de ahorro de energía. Existen equipos que a muchos
nos encantan por su apariencia tan futurista, por decir un
horno, que tiene apariencia de pantalla de plasma, y muchas
veces resultan muy caros por su alto consumo de energía,
al igual que las parrillas eléctricas. Los alimentos
en México obtienen mejores resultados si se preparan
en estufas con hornillas, esto quizás se vuelva más
sofisticado con el paso del tiempo. Creo que el día
que se empiecen a «diseñar» equipos aquí
en México se tomará más en cuenta el
tipo de alimentos que comúnmente consumimos y el tipo
de energía que usamos.
Hay quien dice que la subsistencia del arte se debe a que
no sirve para nada y que la arquitectura por cumplir una función
dejó de ser una de las bellas artes. Yo no estoy muy
de acuerdo con eso. Se ve al arquitecto como alguien muy alejado
del arte, consideran que ya no es un artista porque sus espacios
funcionan para algo, sirven para algo. Esto me parece una
postura muy radical. Todas las bellas artes tienen una función
y esa función es espiritual, no física. En el
caso de la arquitectura, cubre una función física,
por eso al arquitecto lo ven como un artista de segunda categoría.
A mí me parece que la arquitectura sigue siendo un
arte por provocar sensaciones además de tener una función.
Italia, la cuna del renacimiento, ha dado grandes artistas
y lo sigue haciendo. Quizás no estén involucrados
en la pintura y escultura, tal vez se encuentran diseñando
un Ferrari o algún otro objeto, pero estos objetos
también tienen alma y una parte estética muy
importante, y a veces este trabajo se menosprecia. Vemos algún
horno bien resuelto y no lo consideran arte en cuanto a su
diseño y función. En ocasiones hasta lo puede
elegir y comprar un hombre y tal vez compró algo no
muy funcional pero le agrada verlo en su cocina. Ahí
entendemos que tiene una parte estética muy importante.
Creo que la belleza y la tecnología son compatibles,
pero también es necesario que algo funcione física
y espiritualmente. Podríamos decir que una cocina influye
espiritualmente en una persona cuando provoca en ella el deseo
de preparar alimentos, de estar en ese lugar y desarrollar
el oficio de crear alimento que de alguna manera te deleita.
En el diseño de cocinas, más allá de
las formas se pretende crear o provocar sensaciones. Primero
debemos definir qué queremos decir y después
utilizar las herramientas para expresarlo. Por ejemplo, existen
palabras que fonéticamente son bellas, como aire o
crepúsculo, estas palabras funcionan fonéticamente
pero quizás no sirven para expresar lo que queremos
en un momento determinado. Igual, en el diseño, usamos
herramientas muy cortas dependiendo de lo que se quiere expresar.
Después de 4,000 años de civilización,
después de haber pasado la edad media, el renacimiento,
el barroco, la ilustración, el romanticismo, y hasta
ahora en la era moderna, seguimos teniendo los mismos colores,
el rojo, el amarillo y el azul, no hay más líneas
que la curva y la recta, y con esto tienes que hacer todo.
No se inventa mucho, lo que hacemos es recrear, pensando siempre
cómo queremos hacer las cosas y lo que deseamos expresar
y de ahí partimos al diseño.
En cuanto a cocinas y volviendo a la «Casa Eucaliptos»,
ahí se diseño una cocina para cocinar al carbón,
porque la terraza era la parte central de la casa y resultaba
un deleite tener una cocina para asar y otra para cocinar,
dos conceptos totalmente distintos en la misma casa, y en
mi casa que tiene un diseño muy introvertido. No se
ven exteriores y posee una cocina muy diferente y se utilizaron
formas muy diferentes. Creo que cada terreno te da una situación,
cada clima te da un terreno y cada latitud te da un clima
y de ahí surgen las formas del diseño.
Mi casa es muy distinta a la de al lado quizás solamente
porque giro un poco y resulta que las vistas son muy diferentes;
mientras que aquí te aíslas, la otra se abre
completamente, todo depende del marco de referencia y de las
circunstancias. El hombre es uno y su circunstancia, la arquitectura
es una y su circunstancia.Formas del mobiliario en la cocina
Para el mobiliario de cocina en mis diseños busco primeramente
que tenga colores que no quiten luz. Tiendo a incluir gabinetes
que den luz, que refracten luz por eficiencia lumínica,
busco materiales que se puedan limpiar fácilmente.
En cuanto a cubiertas, a veces es más cómodo
tener una cubierta de granito que de acero inoxidable, porque
las últimas se rayan o se marcan muy fácilmente.
En ocasiones, utilizar cosas que están de moda no es
muy funcional. Al cliente le pregunto cómo le gustaría
que fuera su espacio, en qué espacio le gustaría
cocinar, de los ejemplos de cocina que les muestro, cuál
le gusta y porqué, y planteamos el diseño en
función de eso. Cada cocina que diseño para
mis proyectos es muy diferente de otra. En todas las residencias
que proyectamos desarrollamos nosotros mismos el diseño
de la cocina, para que esté en armonía con el
resto de la casa.
No tengo ninguna predilección por algún material
para el mobiliario de cocina. Solo busco que sean prácticos
y estéticos, lo que vaya en armonía con el espacio
eso es lo que elijo. En cuanto a texturas, de preferencia
que sean lisas. Yo utilizo mucho las superficies pulidas y
brilladas en puertas, mates en pisos, superficies que se rayen
menos. El granito, por ejemplo, funciona más en cubiertas
que cualquier otro material. Además que siempre voy
a preferir materiales que sean naturales.
En este momento me viene a la mente cómo era una cocina
antigua. La pregunta sería: ¿se cocina mejor
ahora? Antes se tenía una cocina increíble,
muy artesanal. Quizás lo que ahora ha cambiado es que
la gente tiene menos tiempo para cocinar y busca por supuesto
lograr un buen sabor. Antes el espacio de cocina se consideraba
como el lugar donde pasarías un buen tiempo preparando
alimentos y de manera cuidadosa. Era una cocina muy artesanal.
Pero ahora mientras más rápida sea la preparación
de la comida cotidiana, mejor. Ahora en cada equipo se debe
buscar cocinar rápido, con mucha eficiencia y con óptimos
resultados, teniendo cada cosa a la mano, es decir, obtener
un buen alimento en un excelente espacio. Ese debe ser el
concepto detallado de la cocina. Que las personas que habitan
ahí finalmente estén contentas. Una buena casa
se puede definir en una buena cena, cuando los invitados disfrutan
de la cena y no tienen muchos deseos de irse rápido,
porque están muy a gusto y algo tiene el espacio que
los detiene, y qué decir de la comida, y algo tiene
la arquitectura de ese lugar que los atrapa.
Muchos países, sobre todo los que se denominan subdesarrollados,
están adoptando las tendencias de los países
desarrollados, es decir, los cánones estéticos
mundiales son en su mayoría de los países de
primer mundo. Lo importante aquí sería poder
plantear o expresar las cosas como tú las ves, con
la estética que tú propones. Que no sea una
cuestión de «poder» lo que define si el
mobiliario es estético o no, sino que sea el resultado
de una emoción de quien lo diseña. Es bello
porque provoca una emoción al visitante, no porque
alguien lo impuso. Muchas veces el contenido estético
de las economías fuertes va en función de ese
establecimiento de poder, notamos que algo es bueno porque
tiene esa manufactura sólida bien hecha pero no es
precisamente hermosa ó estética. La estética
ideal es la que emociona, que logra esa belleza de fondo,
que es un hilo conductor de emociones que te hace reflexionar,
pensar, definirte como ser humano, aunque si debemos aceptar
que los cánones estéticos actuales, son de mucho
poder.
Como mexicanos somos muy cálidos y eso es lo que deben
trasmitir nuestras cocinas: calidez, el poder expresar a través
del espacio esa frase mexicana: «mi casa es tu casa».
Cuando me toca recibir invitados en mi casa me gusta que sientan
esa hospitalidad, que se muestra en un platillo, en un lugar
lleno de luz, que el contenido del lugar los envuelva y los
haga sentir dentro de un espacio bello, que suceda como en
el buen cine, que no solo te entretiene sino que te hace reflexionar.
El final lo pones tú. Así también en
la arquitectura es cada uno de mis diseños. Espero
que el visitante saque su propia conclusión del lugar
que visitó, que esa emotividad que le causó
al final es lo que definirá con sus propias palabras.
Si el espacio le agradó, lo hace suyo y lo traduce
a su lenguaje, porque las cosas buenas trascienden en uno
mismo. Las cosas buenas se recuerdan y las malas se olvidan,
pero las que son excelentes te marcan para siempre, así
la arquitectura: puedes dejar ese sitio, pero si era excelente
nunca lo olvidarás.
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