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FOTO: ELIZABETH GARCI


ARQ. DANIEL PÉREZ-GIL

Estudié en Universidad La Salle y soy parte de la generación 86-91. Mi primer proyecto fue la remodelación de las oficinas de Dangil. Durante 1992 y 1993 realicé una maestría en la Universidad de Londres en «Computing and Design», estudiando la aplicación de las computadoras dentro de la arquitectura, dibujo, programación y manejo virtual. Las computadoras han abierto el panorama para los arquitectos y con esto me refiero a que se pueden explotar muchas posibilidades visuales que antes no podíamos ver o mostrar a un cliente, por la complejidad de las mismas.

A mi regreso de Londres desarrollé la empresa Dangil, una inmobiliaria que tiene dos brazos: una es la parte inmobiliaria, la que hace corretajes y administración de bienes inmuebles, y después se integra la parte de arquitectura. Entre algunos de nuestros proyectos están la Torre Cuadro, edificio de 32 departamentos habitacionales; después, la Torre Acero, Tlaneci, el Centro de Desarrollo Infantil, y Habitare 2000, que es un conjunto de casas. Después hice Eximpro, una empresa de etiquetas plásticas; en la planta baja de la Torre Altum, «Lobby», que es un restaurante y en la planta alta, en el «Penthouse», un bar que lleva el mismo nombre.

Estas son las principales obras. Después fue la Torre Oval, y luego incursionamos en playas como el proyecto Eros Acapulco, que consiste en departamentos de lujo. En este momento se estamos desarrollando Plinio, un proyecto de departamentos en Polanco; Casa Encinos, otro proyecto en San Jerónimo. Estamos trabajando con el proyecto de grupo Vanart y tenemos otros por realizar.
Aunque actualmente no lo hago por cuestiones de tiempo, he dado algunas clases en la Universidad La Salle, pues estoy convencido que para nosotros como arquitectos, dar clases representa una retroalimentación, pues muchas veces los alumnos nos enseñan y uno tiene que estar inmerso en ese movimiento de nuevas ideas.

Mi participación en la Universidad la Salle fue a través de talleres abiertos para los alumnos de distintas universidades. Vamos a abrir un ciclo de conferencias abiertas de diseño, en donde tendría una participación al mes con alumnos de noveno y décimo semestre. En estas conferencias compartiría mis experiencias y al mismo tiempo escucharía las de ellos, para de esta manera explotar un poco toda la creatividad de los jóvenes. Una de las cosas que yo les digo a estos alumnos es que no deben limitar su creatividad y que deben llevar los proyectos a sus últimas consecuencias, sean buenas o malas, porque no todos los proyectos son favorables, y que deben asumir un compromiso muy fuerte con la arquitectura, llevándola al límite.

Creo que en México se han fragmentado las generaciones de arquitectos. Mi generación es de las más jóvenes que está realizando proyectos importantes, pero ya hay una cadena de jóvenes arquitectos detrás de nosotros que viene muy fuerte y muy preparada.

A mi generación la llamaría «la generación del parte aguas», porque fue cuando realmente la arquitectura adquirió un término general como arquitectura en sí, ya no es «arquitectura mexicana», aunque muchos arquitectos tal vez no coincidan conmigo en esto, pero creo que con este proceso de evolución que ha tenido la gente en el mundo, no solamente en México, la arquitectura se ha desarrollado, los espacios ya no son tan amplios ni horizontales. Ahora son verticales, y son de mucho menor escala, de dimensiones más pequeñas.

Hemos entrado a una visión muy distinta de la arquitectura y creo que destacamos en la arquitectura mundial. Al decir que ya no es una arquitectura mexicana me refiero al hecho de que tenga elementos como tejas o colores llamativos, que ciertamente es una tendencia muy válida y de la cual hemos aprendido mucho, pero ahora estamos ya inmersos en una globalización de arquitectura, ya no hablamos de arquitectura mexicana, francesa o japonesa sino que hablamos de arquitectura como un término en sí.
Mi estilo de diseño es un estilo que engloba vanguardia, porque trato de generar formas —no nuevas, porque no las hay— pero sí tratamos de incorporar en los proyectos formas novedosas, vanguardistas, y no solo eso, sino estar en un nivel alto en cuanto a tecnología, con esto me refiero a los materiales, a los sistemas digitales, inteligentes y constructivos. Es una arquitectura en la que trato de implementar todos los elementos modernos que me ofrece la época, y no estoy diciendo que no me agraden los materiales usados en épocas anteriores, pero creo que ha habido una evolución muy grande en el concreto, el acero, los acabados y los materiales artificiales. Trato de conjuntar todos estos elementos y de realizar una arquitectura moderna que se acople a la necesidad de los clientes, ya que ese es el objetivo real del arquitecto, con propuestas nuevas y con espacios acordes a la vida actual.

La construcción de residencias de alto nivel ha evolucionado mucho. Por lo menos así lo veo en los proyectos que he realizado y en las personas que he tenido como clientes. La vida de las familias es mucho más dinámica y demandante, porque las personas tienen menos tiempo para sus actividades, sobre todo en las grandes ciudades. En la actualidad, los sistemas digitales nos ayudan a simplificar la vida, porque yo puedo estar en cualquier lugar del mundo y monitorear los proyectos vía Internet a través de las cámaras que tenemos en las obras; eso nos da la posibilidad de cubrir más actividades, pero a la vez nos da una vida más estresante, porque uno esta en diversos asuntos al mismo tiempo.

Esta evolución de la tecnología provoca una vida más acelerada y esto se refleja directamente en las casas, al menos en mis proyectos. A la gente los espacios le gustan más abiertos, no tan cerrados. Estamos tratando de limpiar los espacios, de hacerlos más nobles. Los espacios deben acoplarse a nuestra manera de vivir y a las distintas emociones.

La arquitectura se representa por escenarios que uno transforma, de manera que satisfagan nuestras necesidades. Por ejemplo, en Casa Montaña, la cocina está conectada directamente al ante comedor, porque cuando la señora cocina, le gusta estar con su familia y esto se logra solo con espacios comunicados, que se pueden dividir con elementos hechos a partir de celosías de madera o puertas de cristal y se pueden cerrar en determinado momento para evitar la propagación de olores, pero que en el momento que se necesite se pueden abrir y así integrar al comedor a la vida de la cocina.

Siguiendo con la creación de escenarios en las residencias, he proyectado casas para gente con actividades artísticas, con espacios donde se pueda montar una exposición de cuadros. En Casa Montaña, la dueña pinta. En este proyecto la planta arquitectónica tiene forma de «U» y en ocasiones la propietaria ha organizado exposiciones en el patio interior, que es central y todo lo que es la «U» de la casa se integra como una galería. Por otro lado, el gusto de tener los espacios amplios y divididos por elementos que se puedan mover también es algo que da mucha libertad, porque se puede cambiar de lugar la sala o el comedor, dándole movimiento a la casa. La manera de vivir de las personas ha evolucionado mucho y eso se refleja en mis proyectos.

El Arq. Barragán buscaba integrar en algunos aspectos la naturaleza a sus proyectos, aunque crear en ese momento un muro de cristal de esas dimensiones era prácticamente imposible, y si se lograba, era algo con un costo extremadamente elevado. Ahora es elevado pero manejable. De Barragán traemos la influencia de integrar los interiores con los exteriores. Ahora esto se está dando muchísimo más, porque la arquitectura que tratamos de exponer es una en donde yo monto un teatro y la gente que la vive hace distintos escenarios como los quiera hacer. Por esta razón, yo manejo mucho los colores claros y los concretos, porque yo monto un escenario y lo que coloque ahí se va a ver bien. En un «teatro», se dan obras de todos los cortes.

La integración del interior con el exterior se propone también por las dimensiones pequeñas de los espacios con los que contamos hoy día. Anteriormente se tenían haciendas enormes y la gente no se preocupaba por las áreas cerradas porque tenían 20 hectáreas para caminar o tenían un jardín de 2,000 metros cuadrados en El Pedregal, por lo que esa integración de los espacios no era tan importante. Ahora tenemos que aprovechar al máximo los terrenos que tenemos. Si encontramos un terreno de 1,000 metros cuadrados, ya tenemos un terreno muy grande. Lo que trato con estos paños de cristal grandes es integrar el interior con el exterior, para darle más armonía a la casa en general y para poder disfrutarla del todo.

En la actualidad se solicita con frecuencia el diseño de lofts, los cuales ofrecen espacios amplios. El origen de los lofts es básicamente New York, a través de artistas como Andy Warhol y toda esa corriente de pintores que hubo. En la década del 60 estos pintores se quejaban de las galerías de arte porque no trasmitían lo que sus obras de arte reflejaban, y ellos decidieron irse a los suburbios de Manhattan y adquirir propiedades para montar sus obras de arte. Estas construcciones eran fábricas de doble altura, espacios muy amplios. Después de montar su arte, se dieron cuenta de que también eran habitables y posteriormente se tradujeron a la arquitectura. Estos artistas dieron a conocer a la gente que los espacios urbanos grandes se pueden convertir en otro tipo de espacios, y se comenzaron a tomar estas bodegas o fábricas y a dividirlas creando áreas habitables. En mis diseños yo no usaría un término como loft. Yo diría que son espacios de doble altura, porque es finalmente lo que nosotros hacemos. Hacer un loft es remodelar una fábrica, eso es un loft. Nosotros estamos copiando espacios que se generan adentro de estas fábricas grandes, de ahí hacemos una abstracción y tratamos de incluirla en nuestra arquitectura.

La buena estética de estos espacios, incluyendo el área de cocina, se da a través del uso de los materiales y de su conjunción con los espacios. Hay dos elementos: textura y espacio, el espacio es un envolvente, es lo que dimensiona el área, una porción dimensional, y la textura nos limita ese espacio. Cuando hablo de texturas no me refiero a pinturas o acabados, me estoy refiriendo a la textura en toda la extensión de la palabra, al mármol como mármol, a la madera como madera, al cristal como cristal, como elementos arquitectónicos no como acabados, sino como elementos con importancia arquitectónica, que me delimitan un espacio.

El espacio es el dimensionamiento, la textura es el límite de ese espacio. Con esta combinación equilibrada entre textura y espacio con materiales cálidos y materiales fríos, obtenemos espacios agradables. Debido a mi tendencia tan pura no me gustan los recubrimientos, si existe una trabe de acero la manifiesto; si hay una losa de concreto, la expongo de concreto. Esto es lo que nos da espacios un poco fríos y por tal motivo debemos hacer un balance con otras texturas para obtener espacios más cálidos.

Los muros de cristal que incluyo en mis obras son por iluminación y transparencia. Esta tendencia es una postura ante la vida actual. La manera de dar transparencia a la arquitectura es una manera de reflejarme dentro de la obra y de manifestarme ante muchas situaciones de mi país, situaciones que a mí no me parecen del todo transparentes. Creo que mi generación trata de reflejar también un sentido personal en sus obras.

Para mí el cristal es un elemento que, bien utilizado, puede ser muy útil a la iluminación de la obra. La tecnología nos da elementos como éste, que nos permite claros sin tener problemas en el interior. Casa Montaña tiene una cubierta curva y cualquiera se imaginaría que su interior es muy caliente porque todo el día le da la luz del sol. Por el contrario, es una casa muy confortable y en ocasiones llega hasta a ser fría.
En la cubierta de arriba se` colocó un cristal inteligente, un cristal que si se le coloca un foco de 250 watts y en su otra cara coloca su mano notará que no se calienta. Este cristal pasa la luz pero no la radiación solar y esto crea espacios cómodos. La tecnología nos da oportunidad de crear estas áreas.
Hablando del área de cocina, es muy importante en mis proyectos. Por lo menos en los últimos seis proyectos habitacionales existe una relación directa entre el comedor y la cocina. Se integran a través de celosías o cristales, con manejos distintos, pero en todos puede haber una interacción directa y su distribución depende del tamaño del espacio. En el caso de Plinio, que son departamentos pequeños de 120 metros cuadrados, no tenemos un ante comedor, tenemos una franja recta de sala, comedor y cocina, es un rectángulo de espacios integrados, y por lo tanto la cocina es un lugar muy importante porque no existe una puerta que la delimite. Debe ser una cocina con materiales muy lavables y limpios, que tenga muy buena extracción porque estará en contacto con la casa.

Las cocinas que se diseñan actualmente son cocinas muy funcionales, en muchos casos los muebles son movibles y los materiales muy lavables. Ya no tenemos cerámicas. Tienen cubiertas sin juntas, lo que impide la acumulación de grasa.

Al preparar sus alimentos, las personas permanecen cada vez menos tiempo en la cocina debido a sus múltiples ocupaciones, de tal forma que uno debe tener la capacidad de limpiar la cocina solo con un trapo en dos minutos. Los materiales deben ser lisos, no flamable y en cubiertas cuyos materiales no se quemen si se coloca sobre ellas una olla a 120 grados

Creo que es uno de los espacios que más ha evolucionado en la arquitectura, por la unión que se le esta dando a la vida social de quienes habitan estas casas.

La cocina es un área que aparentemente no tiene la misma importancia en el organigrama de una casa, como la sala o la recámara principal, pero sí es un espacio que los clientes analizan al mínimo detalle. Ya no es el área de servicio, es «la cocina» y su diseño es relevante. Quieren muebles de un determinado estilo, acordes al entorno de la casa.

Su importancia se refleja en mis proyectos. El piso, por ejemplo, es el que coloco en la sala, comedor o ante comedor, incluso he colocado duela en algunas cocinas. Son duelas a las que no les pasa nada si les cae agua o aceite, se limpian con un trapo con agua, ¡son una maravilla! Yo no varío materiales en piso.

Selecciono un piso y ese lo reproduzco en toda la casa. Probablemente le doy diferentes texturas, pero es el mismo. Manejo básicamente cinco materiales en mis obras: concreto vidrio, acero y madera, y cuando nos metemos a pisos, uso piedras naturales como el mármol.

Para favorecer como arquitecto el espacio de cocina, le pongo la misma atención que al resto de la casa, es decir, hago un «diseño» de la cocina. El mobiliario y su distribución lo diseño en conjunto con el fabricante. Desde que estoy en la parte estructural de la residencia trabajo con el diseño de la cocina para ver los materiales, el mobiliario adecuado para aprovechar el espacio, dónde podemos ubicar el microondas, la estufa, en sí todo el equipo, cómo la podemos transformar la barra y comunicarla con el comedor. Veo a detalle la administración de cada área de la cocina.

El mobiliario debe satisfacer las necesidades del proyecto que estamos ofreciendo. Hablo de las cubiertas, materiales de puertas, de gabinetes, sean nacionales e importados. Hay cubiertas por las cuales tengo preferencia, por ejemplo la superficie Silestone, que es un granito fabricado, con la misma textura de esta piedra pero con mejores características, con un tono uniforme, donde si uno coloca recipientes a altas temperaturas nada pasa. Este y la capacidad que tenga el material de resolver el problema que va a tener el cliente es el tipo de detalles que me hacen decidirme por un mueble, por un gabinete o por un material.

El análisis que hacemos para ubicar de una manera óptima las diferentes áreas de la cocina, se realiza viendo su funcionamiento. Nos ponemos en el lugar del cliente dentro de esa cocina. Por ejemplo, vemos la ventilación para ver qué corrientes de aire vamos a generar, dónde ubicaremos la estufa, ya que es un emisor de olores, así que aquí necesitamos mejor ventilación que en otra área. Por otro lado, su distribución será muy importante porque las cocinas se han reducido de tamaño. Debo cuestionarme dónde voy a preparar alimentos, en un lado quizás tendré el refrigerador; de ahí sacaré las cosas y las pondré en el area de preparación. Quizás me doy la vuelta y estaré frente al área de cocción. Vemos primeramente el funcionamiento y después decidimos la ubicación de estas áreas con sus equipos.

Para conocer lo que existe en el mercado de cocinas y poder ofrecer nuevas tendencias a los clientes, yo me apoyo mucho en el fabricante, voy personalmente a ver esos nuevos sistemas y mecanismos. En lo personal no hago una gran labor de investigación, y eso es gracias a que tengo el gran apoyo de una persona que tiene 40 años en el mercado. Yo solo le planteo las inquietudes y ahí determinamos por cuál línea de cocinas nos podemos ir y qué tantos accesorios le podemos poner. El arquitecto no puede hacer todo. Uno tiene que apoyarse con un estructurista, con un especialista en instalaciones, gente que trabaja el cristal y personas que se dedican especialmente a cocinas. Un arquitecto es un coordinador no un «todólogo».

Yo le recomiendo a cada arquitecto y diseñador que al tocar el área de cocina en sus diseños se piensen ellos dentro de este espacio: cómo trabajarían, cómo cortarían, cómo cocinarían, cómo almacenarían las cosas y bajo qué criterios; que se metieran a esa cocina primero pensándola y después la acabaran de diseñar. Porque a veces lo que hacemos solamente es ubicar muebles. Debemos analizar todo su funcionamiento, porque eso es lo que hace falta. Los errores en el diseño se dan en su mayoría porque no nos visualizamos dentro del área a diseñar. Debemos vivir la cocina aunque sea en nuestra mente; démonos el tiempo para vivir ese espacio.