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FOTO: ALEJANDRA VEGA


ARQ. BERNARDO GÓMEZ PIMIENTA

Bernardo Gómez-Pimienta es considerado uno de los más notables exponentes de la arquitectura vanguardista en México.

Cada una de sus obras se caracteriza por contar con la más avanzada tecnología que, aunada a su estilo, proyectan una imagen totalmente contemporánea. Un gran ejemplo de ello es el Hotel Habita en la Cd. de México. Ubicado en el corazón de la colonia Polanco, esta obra de estilo minimalista garantiza a sus habitantes confort, seguridad y servicio con lujo de detalles en cada uno de sus espacios elegantes y luminosos, cualidades que caracterizan a las obras del Arq. Gómez-Pimienta. A continuación, en voz propia, un autorretrato de su actualidad.

Al culminar la carrera de arquitectura estudié una maestría en diseño arquitectónico en Columbia, Nueva York, en 1986. Al regresar inicié un despacho de arquitectura que operó durante 17 años, responsabilizándonos de obras como la Escuela Nacional de Teatro, el edificio de Televisa y otras obras de diferente escala.

Me dediqué también a diseñar mobiliario y objetos como sillas, mesas, vasos y otras cosas. Al cerrar esta empresa emprendí una nueva en el año del 2003, donde tenemos separada la parte de diseño y de arquitectura. En la misma oficina estamos haciendo las dos cosas, como diría el Arq. Felipe Leal «de la taza a la casa», desde los objetos más pequeños hasta el contenedor completo, que es el edificio.

Por ahora estamos trabajando en proyectos muy variados. Estamos haciendo dos torres de departamentos, una en Santa Fe y otra en Acapulco; dos clínicas del Seguro Social, Plazas, una serie de casas, un taller para un artista; estamos concursando para edificar un club náutico en Galicia, España, otro para hacer 300 viviendas en Cancún en un edificio de 19 niveles y uno más para hacer un museo. Al mismo tiempo estamos haciendo mobiliario y objetos. Nuestro trabajo es muy variado, algunas son obras pequeñas y otras muy grandes.

Llevar a cabo todas las obras y obtener resultados con éxito, es cuestión de tener un buen equipo y ser muy organizado. Por las mañanas estoy dirigiendo en la Escuela de Arquitectura y por las tardes en la oficina. La arquitectura no la hace una sola persona, sino un equipo, todas las tardes me reúno con mi equipo de trabajo y damos seguimiento a todos los proyectos, desde hacer una silla hasta hacer un edificio, todos los días vemos sus avances los ajustamos y hacemos los cambios necesarios, trabajando en maqueta y croquis.
Hoy día estamos haciendo mobiliario para dos empresas de España que nos solicitan prototipos de mobiliario urbano, sillas y mesas en realidad. En ocasiones empezamos nuestro día de trabajo a las seis de la mañana y terminamos en la oficina a las 12 de la noche… son días largos.

Mi experiencia como director en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Anáhuac ha sido muy interesante. Desde hace tiempo he impartido clases en diferentes universidades, pero nunca había sido director de alguna.

Existe una visión muy diferente entre el despacho y la escuela. Cuando das clases hay una relación directa con los alumnos. Mi desempeño como director de esta escuela es parecido a un juego de ajedrez o a dirigir una orquesta donde cada cosa se planea con anticipación y a detalle, coordinando cada área; eso lo hace muy interesante.

El año pasado cambiamos el plan académico de esta escuela y se contrataron nuevos profesores, se reforzó la biblioteca y cada área de la escuela.

Entre las visiones que les trasmitimos a los alumnos hay una muy importante: la única manera de hacer arquitectura es con mucho esfuerzo y dedicación.

Todos los miércoles llevamos a cabo en la escuela actividades que duran todo el día y en donde involucramos a todos los estudiantes y maestros, dándoles conferencias y una clase teórica; después van a distintos proyectos. En dichas conferencias hemos podido reunir a diferentes profesionistas de otras disciplinas: pintores, escultores, gente que tiene que ver con teatro, cine, e incluso músicos. Esto hace que la visión de los estudiantes cambie poco a poco, que no sientan que la arquitectura es una disciplina encerrada en sí misma sino que es una disciplina que tiene mucho contacto con el arte. La manera efectiva para que ellos lo entiendan así es poniéndolos en contacto con el arte, acercándolos a este mundo, lo que finalmente es fundamental para su desarrollo profesional.

Por otro lado, actualmente estoy participando como tutor en un programa del FONCA llamado «Jóvenes Creadores» al lado de Migue Adriá. Este programa reúne a 100 jóvenes y les otorga becas. Ellos participan en un retiro tres veces al año en las afueras de la ciudad y se mantienen trabajando en conjunto con músicos, pintores, escultores, artistas de diferentes disciplinas. En esos lugares conocen gente de su edad que están realizando proyectos diferentes pero que tienen ideas similares a ellos. Eso al final resulta muy enriquecedor. Un escultor, por ejemplo, que tiene ideas muy similares al arquitecto pero que las expresa de diferente manera, es ahí donde toma diversas expresiones para incluirlas en otros lados. Al final suceden cosas muy interesantes.

Contratar a un pintor o escultor para agregar algo a un proyecto de arquitectura es algo muy rico tanto para quienes nos dedicamos a ello como para quien habita el espacio. México es uno de los pocos países donde esto sucede y es muy impresionante. Es esto lo que queremos explicarle a los alumnos, esa relación que puede existir entre la arquitectura y las diferentes manifestaciones del arte.

Hay algunos arquitectos que trabajan solo un tipo de proyecto; algunos diseñan una casa tras otra y no salen de ahí. En lo personal he tenido la suerte de hacer desde el taller de un pintor hasta una silla, es decir proyectos muy diferentes y creo que lo interesante es no estar dedicado a un mismo tipo de edificio sino estar dedicado a hacer arquitectura.

Desarrollar un proyecto que no conoces en su totalidad te da una visión muy diferente; cuando has diseñado residencias por un espacio de tiempo y te llega un proyecto como una clínica, lo ves con ojos frescos y te da la posibilidad de llegar a una solución especial. Esto es similar a los médicos generales que ven todas las enfermedades y eso les da una visión más amplia. Más que estar especializado en un solo tipo de edificio es ser arquitecto y pensar todas las posibilidades de la arquitectura, no únicamente en vivienda o en salud, por citar algunos.

Estamos realizando muchos proyectos de vivienda, casas individuales y torres de departamentos. Actualmente estamos terminando una residencia en Guadalajara, otra en Las Palmas, otra en San Ángel, estas dos en la Cd. de México, una más en Valle de Bravo, un edificio de 104 departamentos en Acapulco y otro de 160 en Santa Fe.

Para cada uno de estos proyectos el área de cocina es uno de los elementos que más se utilizan como área central de la casa ya que es sumamente importante por las actividades que se desempeñan en ella.

Siempre diseñamos todas las áreas de la casa en conjunto. Después trabajamos con asesores que se dedican a cocinas y empezamos a ver qué es lo que queremos para cada caso; en algunos casos son muy sencillas y en otros son más sofisticadas y complejas. Nosotros las diseñamos tomando en cuenta las piezas existentes de cada fabricante, ellos te proporcionan un kit de piezas y con ellas puedes jugar sobre un diseño. Las puertas son de igual dimensión, los mismos módulos, es decir paneles verticales de 50 cm, los horizontales son de un metro; de ahí comenzamos a buscar que cada pieza empiece a embonar dentro de nuestro diseño y buscamos los materiales para trabajar con ellos.

Hacemos también para el espacio de cocina objetos de Corian, que es un material que ya se utiliza para muchas otras cosas: sillas, mesas, charolas, etcétera. Por lo tanto, dependiendo de cada fabricante podemos tener un kit extenso que muestra las distintas modulaciones, los materiales de las tarjas, cubiertas, equipos y todos los accesorios como jaladeras y demás. Cada empresa te da diferentes posibilidades dependiendo del presupuesto de cada proyecto.

En algunos casos los clientes te dan un programa de necesidades, en otros, los conoces y sabes cómo viven, así que deduces lo que necesitan. En el caso de departamentos tomas en cuenta los estándares normales de vida de una familia y proyectas de esa manera. Un proyecto no se puede solucionar sin saber si serán tres personas en esa familia o serán siete, cada caso es diferente y eso es lo interesante de la arquitectura, que nunca repites una solución, cada una de ellas depende entre otras cosas de los lugares, el terreno, los soleamientos y la gente que lo habitará, cada proyecto es especial.

Procuro tener un trato directo con los clientes para conocerlos, voy a las obras para ver el avance y saber qué expectativas tienen, vemos juntos muestras de materiales. Es una relación que se va formando, en cierta manera contratar a un arquitecto es similar a casarse, es una relación muy cercana. Y entre más los conozcas mejor resolverás el proyecto.

Un arquitecto tiene en su esencia algo de artista, pero la parte técnica de los proyectos también es muy importante, es decir, la manera como se deben resolver las cosas. Los proyectos no sólo se deben ver bien sino que su desarrollo va más allá, es algo mucho más complejo que cualquier otra manifestación de arte. No solo se trata de que estéticamente se vean bien, creo que es mucho más complejo que un artista; ese proceso de diseño, buscando la estética y la funcionalidad, es lo que ha hecho que la arquitectura sea tan complicada y que justamente los arquitectos necesiten muchos años para poder desarrollarse y conocer todo el trabajo profesional.

En el siglo XVIII se separan la arquitectura y la ingeniería que antes unidas conformaban la profesión de arquitecto; esta separación fue por la misma especialización que requerían. En esa época también se separan de la arquitectura el diseño industrial y el diseño gráfico.

Anteriormente la gente estudiaba arquitectura y se dedicaban también al diseño textil, ahora ya hay escuelas que te enseñan eso específicamente y todo esto se debe a la especialización que se busca.

A mí me interesa ver las cosas como se hacía antes, es decir, desarrollar los proyectos completos. Ahora existe algo que me parece un espanto, y es la enorme cantidad de escuelas de diseñadores de interiores que hay, como si el diseño interiorista se pudiera separar de la arquitectura, lo mismo que la ingeniería. Todo es parte de una idea arquitectónica que tiene que ser una sola visión. Que la gente contrate un decorador me parece lo peor que puede haber. Tiene que ser la misma persona que hace el proyecto la que realiza el trabajo final. Muchas veces, la misma desidia de los arquitectos en tratar de correr de las obras lo antes posible para dedicarse a otras cosas, permite que entre ese tipo de gente y entonces se pierden muchas de las ideas que se habían pensado desde el principio del proyecto.

Todo lo que contiene un proyecto te inspira, cuando empiezas a realizar un diseño te entusiasmas con las posibilidades que tiene. Ver un edificio feo me causa pena porque creo que fue una oportunidad desperdiciada. Al ver los «pegotes» del aeropuerto nuevo considero que fue una oportunidad desaprovechada, se pudo haber hecho un edificio nuevo y sin embargo le pegaron esas «cochinadas» encima.

Cada una de las posibilidades para desarrollar un proyecto te entusiasma; plasmarlo en un croquis o maquetas te llena de emoción y esos proyectos son muchas veces diseños que fueron inspirados por películas, por algún libro que leímos, por la televisión, los anuncios, la música, el arte, la pintura, la vida diaria. Creo que todo influye un poco en lo que haces, estamos en el siglo veintiuno, bombardeados de información y de imágenes, y todo esto repercute en lo que hacemos.

Yo diseño sillas, vajillas, vasos… objetos que tienen un uso. Me gusta mucho el cine, el teatro, la pintura, la escultura, el arte gráfico, todo eso me gusta pero no para dedicarme a ello; a mi me gusta la arquitectura y la visualizo como un paraguas que puede abarcar mucho.

El proyecto más importante para mí siempre será el que estoy desarrollando en el presente. Los proyectos en los que estoy involucrado en este momento son proyectos que te emocionan tanto que quieres estar en la oficina para seguir trabajando en él. Una vez construidos los visualizo un poco como los hijos que crecen y tienen vida propia. Los proyectos que realizas ahora son los que te emocionan, los otros ya los entregaste, ya son de alguien más, ya tienen su vida.

No tengo preferencia por alguna ciudad en especial para realizarlos, creo que cada lugar tiene su encanto, sus ventajas y sus desventajas. Cuando estás diseñando algo tienes que tomar toda la información necesaria como la topografía, la zona en donde serán localizados, los vecinos, para que a partir de ello empieces a plasmar tu visión. Todo ello te permite evaluar la importancia de cada una de sus componentes: su diseño, su presupuesto, la topografía, el sistema constructivo, el programa de necesidades, etc. Cada caso es diferente y debes ir balanceando la importancia de cada uno de estos ingredientes que al final forman parte del proyecto.
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Hay una diferencia entre arquitectura y diseño. Cuando haces arquitectura tienes que trabajar en croquis, después pasas a maquetas y finalmente se construye un edificio que por sus características no se puede construir en Japón o en España; es, digamos, una pieza única.

Cuando diseñas un mobiliario se van a fabricar tal vez muchas sillas y esas sillas estarán en diferentes lugares, entonces los procesos de construcción van a ser diferentes y algunos serán muy sofisticados. Al diseñar un mobiliario u objeto del plano pasas directamente a un prototipo escala 1:1 y ese mismo lo corriges y entra directamente a producción, entonces todo el proceso es diferente. Aquí tienes la ventaja de que como son piezas de un tamaño modesto tienes la oportunidad de hacerlo a esa escala y en el material que debe de ser. En la arquitectura la maqueta es un paso intermedio que en diseño no lo tienes.

La arquitectura es la mejor carrera; la gran maravilla de ella es tener una idea y que esa idea se puede concretar y convertir en un objeto de tres dimensiones y eso es lo mejor que puede haber. En las demás carreras las personas llegan a cierta edad en la que solo piensan en el tiempo en que se jubilarán, pero si eres arquitecto lo único que quieres es seguir haciendo arquitectura, diseñando muebles, finalmente eso es lo que me apasiona, no me imagino haciendo otra cosa. +