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FOTO: ALEJANDRA VEGA
ARQ. JAVIER SÁNCHEZ
www.higuera-sanchez.com
Un despacho joven que empezó
en 1992 con apenas 4 personas y actualmente incluye cerca
de 60 personas, cada una especializada en su área,
incluyendo un responsable por cada proyecto y un equipo de
colaboradores. La actividad de la oficina es multidisciplinaria,
resultado de la diversidad académica de sus principales
socios: Javier Sánchez (arquitecto), Waldo Higuera
(ingeniero), Santiago Sánchez (actuario), Alvaro Becker
(administrador de empresas) y Jeffrey Wernick (financiero).
Cuenta con departamentos de arquitectura, de diseño
de interiores, de ingeniería, de coordinación
de obra, de desarrollo inmobiliario, de maquetas, de administración
y de relaciones públicas.
A su destacada trayectoria se suman muchísimos premios
y reconocimientos como la Medalla de Plata en la V Bienal
de Arquitectura Mexicana con el edificio de departamentos
Veracruz 79. El Primer Premio en el Concurso Nacional para
la Casa de Gobierno de la Ciudad de México, Casa de
las Ajaracas. Seleccionado para el Premio Mies Van der Rohe
con el edificio de departamentos Veracruz 81. Finalista en
la III Bienal Iberoamericana de Chile con el Centro Qi, Ganador
del Premio nacional de interiorismo AMDI VII en la categoría
comercial por Piacere III, Primer lugar en el premio Hospitality
Design Awards en la categoría mejor hotel de lujo con
el Hotel Condesa df, Premio al mejor hotel en todas las categorías
en Best of Show con el Hotel Condesa df, que otorga la revista
de Hospitality Design Magazine, New York, Premio Obras Cemex
en la categoría diseño de conjunto habitacional,
niveles medio y alto para el proyecto Ámsterdam 315,
León de Oro en la Bienal de Arquitectura de Venecia
para el proyecto de República de Brasil 44. Reconocimiento
especial otorgado por la CAM SAM (Colegio de Arquitectos de
la Ciudad de México – Sociedad de Arquitectos
Mexicanos) por haber obtenido el León de Oro.
La oficina inició desarrollando proyectos de arquitectura
concretamente en la Colonia Condesa entendiendo el valor de
esta zona urbana con gran calidad de vida. En esta época,
al no tener una competencia clara pudimos hacer muy buenos
proyectos, comprar terrenos a buen precio, darnos lujos de
dejar espacios vacíos y a dobles alturas.
Seguimos haciendo este tipo de proyectos y empezamos a buscar
en otras zonas, siempre en lugares muy urbanos, me atrae mucho
la ciudad, creo que tiene más condiciones que te ayudan
a darle forma a la arquitectura. Siempre pensando que el futuro
de la ciudad de México está en las colonias
en donde hay infraestructura, buena arquitectura y ubicación.
También estamos haciendo algunos interiores para departamentos
grandes y a veces nos metemos hasta con la selección
del mobiliario. La oficina está dividida en la parte
desarrolladora que hace vivienda y ventas, y el taller de
arquitectura que trata de trabajar siempre para nuestra desarrolladora
y en ocasiones para externos, clientes que sabemos que lo
van a hacer bien y no nos van a quemar. Encontramos los terrenos,
los inversionistas, el crédito puente, hacemos todo,
pero la construcción la puede hacer un tercero.
Todos los proyectos de la condesa tienen ideas en común
y aunque tratamos de no copiarnos a nosotros mismos y pensar
que los proyectos tienen otras condiciones que no son las
que podemos imponer a través de un estilo, todos tienen
un mismo proceso, están hechos en la misma colonia
y han tenido cierta complejidad similar, así que los
veo como un solo proyecto, hecho de muchas pequeñas
partes, que nos ha puesto en el mapa.
Creo en la densidad, vivir en una ciudad es vivir en un espacio
denso, que no significa que no tengas calidad de vida. Creo
que entre más gente vive en una colonia como la Condesa,
más calidad de vida hay. Creo que la Ciudad de México
no debe de ser menos densa. En general, realmente hay muy
poca construcción en altura y no es bueno para la ciudad
porque se expande mucho y genera problemas de infraestructura
y de transporte.
Hoy en día la gente valora más la arquitectura
que otros factores al comprar vivienda. Como arquitecto le
apuestas a que alguien venda más barato, retacando
un predio al cien por ciento y sacando más metros,
pero nosotros nos preocupamos por hacer cosas de mejor calidad
y se nota mucho la diferencia.
Creo que los espacios deben ser flexibles, que no determines
cómo se van a vivir, sino dejar la libertad de que
se pueda abrir y cerrar según se desee. Cada vez hay
más viviendas atípicas, porque cada vez más
las familias son distintas.
Los temas de privacidad se han vuelto distintos, puede haber
menos vestibulaciones entre la parte pública y la privada,
la cocina puede ser un mueble igual que un sillón en
la sala, y eso hace que puedas pensar en viviendas más
pequeñas, en donde algo que es muy importante y siempre
tratamos de lograr es la doble altura o altura y media. Los
espacios comunes también son muy importantes, siempre
le damos valor a los patios, a los lugares que se vuelven
una especie de vestíbulo antes de llegar a tu casa.
Con respecto a la cocina hay dos posturas, al que le gusta
cocinar y comer, se va a ir por un espacio más abierto
e integrado a la zona de estar y casi se va a fundir ese espacio,
y el que todavía piensa en delimitar zonas, porque
no le gusta cocinar o todavía tiene el conflicto con
la privacidad.
En un caso más intermedio puede ser una cocina que
se abre y se cierra. En algunos proyectos estamos poniendo
la cocina al centro del espacio y pensando en unas corredizas
para que la cocina sea como un closet o un mueble. La cocina
al centro de la casa da mucho sabor a esta integración.
Esto no es nuevo, empezó en los lofts en los 70, los
mexicanos cada vez más se abren a eso y los americanos
sin duda no la conciben de ninguna otra forma.
Las cocinas se han vuelto un objeto de diseño increíble,
casi del nivel de un coche. Para el que le gusta el diseño
hay una posibilidad infinita de disfrutar de un buen objeto
que además es tu cocina.
En el primer edificio que hicimos nosotros diseñamos
la cocina, la construimos nosotros y fue un desastre. Ese
fue el primer aprendizaje, hay gente profundamente especializada
en esto y no tengo ninguna duda que el detalle lo debe llevar
un profesional.
Cada vez me involucro menos y ellos asumen un rol más
técnico en donde te dicen cómo debe de ser y
te pones en sus manos. Con algunos clientes si te involucras
más y aprendes porqué quieren una cosa u otra.
Hoy en día creo que la cocina es muy importante y tratamos
de no aislarla, tratamos de hacer una conexión que
a veces se pueda desconectar pero que esté muy presente
en la parte social de la casa.
Los departamentos ya los entregamos con la parte de la cocina
resuelta, y sí hay quien te pide agregar o cambiar
algo a la cocina. Cuando es un diseño de una casa siempre
traemos a los clientes y aquí lo resolvemos, el cliente
decide y define según el uso y presupuesto.
Tratamos de potenciar la actividad de la cocina, si colocas
una isla es como incitar a que sea el lugar de reunión
de la misma. Nosotros nos guiamos por el diseño, que
se vea tan bien que pueda ser parte del mobiliario, que sean
cosas que no pasen de moda, que sean muy duraderas, de buenos
materiales, manteniendo la relación del costo beneficio.
Todos los diseños que hacemos tratan de pensarse desde
cero, en una casa, la cocina va a depender del uso y gusto
del cliente y de qué experiencias quiere que se den
en este lugar.
Cada vez más tratamos de no tener un estilo definido
y eso para mucha gente puede ser complicado, porque un cliente
que te busca no está seguro de lo que le vas a dar,
pero la libertad es lo que te da la posibilidad de seguir
reinventándote, investigando, explorando y no estar
todo el tiempo casado al mismo tipo de arquitectura.
Principalmente, trabajo con la marca Piacere, tenemos una
relación muy estrecha, son diseñadores industriales
muy buenos con un equipo de profesionales que te da un servicio,
que es lo mismo que yo procuro. Cuando alguien me compra un
departamento, primero veo qué quiere y si lo logramos
satisfacer con lo que tenemos. Piacere hace lo mismo y esa
libertad de entender qué quiere tu cliente es clave.
La condición del servicio al cliente es la más
importante que cualquier otra. La gente invierte por muchas
razones pero la más importante es la confianza, porque
la gente que compra un departamento, tal vez sea la inversión
de su vida y si no hay confianza no te lo va a comprar.
Con otros cocinistas nos ha ido bien y mal. Ahora estamos
haciendo más departamentos que antes y si no haces
relaciones estrechas con tus proveedores te vuelves loco,
porque en lugar de concentrarte en el espacio y en darle ese
plus en la arquitectura, estas preocupado porque la cocina
quede bien. Siempre habrá una cocina, pero no siempre
un doble espacio o una vista.
Creo que ha habido una conexión otra vez con la sociedad,
hace 15 años pocos departamentos estaban diseñados
por arquitectos, incluso los desarrolladores copiaban edificios
de otros países.
Hoy la gente que vive en los departamentos valora la arquitectura.
Se han eliminado algunos tabúes como no poder ser arquitecto
y desarrollador al mismo tiempo, si desmitificas ese tipo
de situaciones y te paras en una línea en donde también
está claro que dejas de hacer arquitectura y estás
haciendo venta, puedes obtener muy buenas oportunidades.
Creemos mucho en competir, el hecho de ganar un premio te
condiciona a producir cosas que otra vez estén al nivel
de competir. Debería haber más obra pública
y más concursos, esto haría que los arquitectos
se preocuparan más por ganarse un concurso y hacer
propuestas fuertes.
Desafortunadamente hay pocos concursos bien hechos y el gobierno
rara vez los hace y luego no los construye.
Creo que hay muchas oportunidades para los arquitectos. Las
nuevas generaciones deben jugársela, empezar jóvenes,
concursar y no esperar los trabajos, sino tratar de inventárselos.
Hay que especializarse, hay muchas cosas que se pueden hacer
en la arquitectura, poca gente sabe supervisar bien una obra,
construir bien, o cuestiones técnicas, todos quieren
ser diseñadores. El arquitecto finalmente es un orquestador,
un integrador de disciplinas, donde hay muchas oportunidades
para los arquitectos. Necesitamos más diseñadores
de paisajes, industriales, de interiores, abrir un poco más
el abanico.
En México hay más posibilidades para los jóvenes
que en Europa o Estados Unidos. Hay generaciones de arquitectos
muy jóvenes que empiezan temprano y rápidamente
tienen oportunidades para agarrar experiencia y en diez años
son muy buenos arquitectos. Esto también es algo que
requiere de oficio, aprender implica equivocarte, darte cuenta
del error lo que también necesita un tiempo. Creo que
esto es muy importante para que los arquitectos vuelvan a
ser parte de una sociedad que esta en constante redefinición.
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